LOS RASGOS DE UN BUEN APRENDIZAJE

Juan Ignacio Pozo Municio

Aprendices y Maestros. Capítulo 3 (Págs. 69-84) Alianza Editorial. 1996

Resumen elaborado por Marcela del Pilar Ato Aliaga

Aprender y enseñar son dos verbos que tienden a conjugarse juntos, el aprendizaje sin enseñanza es una actividad usual como lo es también la enseñanza sin aprendizaje.

Aprendizaje sin enseñanza

Enseñar es diseñar actividades sociales con el fin de que alguien aprenda algo, la mayor parte de nuestros aprendizajes se producen sin enseñanza y sin conciencia.Un aprendizaje implícito, es un tipo de aprendizaje muy antiguo basado en procesos asociativos compartidos con otras especies, el cual nos permite adquirir sistemas de conocimiento complejos como el lenguaje. Proporciona teorías implícitas que influyen poderosamente en la forma en que interactuamos (Ej. El movimiento de los objetos).
Todo cambio en las formas de enseñar, requiere una toma de conciencia y un cambio de esas teorías implícitas sobre el aprendizaje por parte de maestros. Un aprendizaje explícito, es el producto de una actividad deliberada y consciente, que de modo genérico podemos denominar enseñanza. Muchas de estas actividades se realizan en contextos de instrucción más formal ( Ej. Escuela) o por alguna instrucción (Ej. Manuales). Denotan situaciones en las que alguien, el maestro, se ha propuesto que el aprendiz, adquiera un nuevo conocimiento o habilidad. El aprendizaje explícito requiere más esfuerzo que el implícito pero obtiene mejores resultados.

Enseñanza sin aprendizaje

Todos los maestros han vivido la situación de enseñar cosas que sus alumnos no aprenden, y esos mismos alumnos ver como alguien les enseñaba cosas que ellos no estaban en disposición de aprender, por ello, se debe adecuar mejor los procesos de enseñanza, así como generar una nueva cultura del aprendizaje a partir de nuevas formas de instrucción, se trata de que los maestros organicen y diseñen sus actividades teniendo en cuenta como quieren que aprendan sus alumnos.

Concepto de aprendizaje

El concepto de aprendizaje es más una categoría natural que un concepto bien definido. Los conceptos bien definidos nos permiten dividir el mundo en dos categorías de objetos dicotómicos y excluyentes. Las investigaciones psicológicas muestran que nuestros conceptos son más bien “categorías naturales”, consistentes en estructuras probabilísticas, cuyas fronteras con otros conceptos afines están un tanto difuminadas. De las muchas definiciones de aprendizaje podemos extraer tres rasgos prototípicos del buen aprender, que implicaría un cambio duradero y transferible a nuevas situaciones como consecuencia directa de la práctica realizada.

Aprender debe producir cambios duraderos

Aprender implica cambiar los conocimientos y las conductas anteriores y de alguna forma desaprender. Con mucha frecuencia los esfuerzos deliberados por adquirir o enseñar conocimientos explícitos tropiezan con los conocimientos implícitos, ello obliga a reconstruir esos conocimientos implícitos, reflexionando sobre ello, porque sólo así podremos cambiarlos. Pero si todo aprendizaje implica cambio, no todos los cambios son de la misma naturaleza, ni de la misma intensidad o duración.
Un aprendizaje asociativo, produciría la sustitución de una conducta o conocimiento por otro, es un cambio de carácter reversible y de duración limitada. El aprendizaje constructivo, tiene rasgos diferentes, su efecto no es sustituir sino integrar esa conducta o idea en una nueva estructura de conocimiento.
Estos cambios son más generales que locales, de naturaleza evolutiva o irreversible y, por tanto, más duraderos. La noción de cambio en el aprendizaje tiene que ver con la secuencia y evaluación o verificación de los aprendizajes producidos. La evaluación puede ser más formal o informal, dependiendo del contexto instruccional en que se produzca, los cuales deberían implicar un control continuo de los cambios que se producen.

Lo que se aprende debe poder utilizarse en otras situaciones

La transferencia no es un proceso automático que se produzca de modo inevitable siempre que aprendemos algo. Nuestra cultura del aprendizaje no sólo es muy exigente por la cantidad de aprendizajes distintos que nos exige, sino porque además deben ser buenos aprendizajes, transferibles a situaciones cada vez más diversos e impredecibles. Wertheimer diferenciaba aprendizaje reproductivo, basado en la aplicación rutinaria de aprendizajes anteriores y el aprendizaje productivo, que implica comprender lo aprendido, a través de la construcción de una estructura. Sólo entrenándose en la solución de problemas se aprende a resolver problemas.

La práctica debe adecuarse a lo que se tiene que aprender

El aprendizaje es siempre producto de la práctica. Es el tipo de práctica y no la cantidad de práctica lo que identifica al aprendizaje. Lo más importante al organizar una práctica es adecuar ésta a los objetivos del aprendizaje. La práctica repetitiva produce aprendizajes más pobres o limitados que una practica reflexiva, por lo que requiere mejores condiciones de práctica.

El aprendizaje es un sistema complejo compuesto por tres subsistemas que interactúan entre sí: los resultados del aprendizaje (lo que se aprende), los procesos(cómo se aprende) y las condiciones prácticas(en que se aprende).

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