La Ley de Protección de Datos Personales

Meses atrás, escribíamos sobre la necesidad de que se apruebe una ley que cubriera el vacío legal existente en materia de protección de datos personales, aliviando el clima de inseguridad jurídica y Más»

LA IMPORTANCIA DEL PENSAMIENTO CRÍTICO

Martín Villanueva González La palabra “crítica” suele tener una connotación negativa para la mayoría de nosotros. A pesar de ello, no es raro encontrar que algunas personas tienen una predisposición natural a Más»

EL PENSAMIENTO DE BUENA CALIDAD

A raíz del último proceso electoral llevado a cabo en nuestro país, hemos tenido oportunidad de escuchar toda clase de argumentos a favor de uno y otro candidato político. En medio de Más»

e-LEARNING: EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN

En un mundo tan competitivo como en el que nos ha tocado vivir, educación es más importante que nunca. El conocimiento puede diferenciar a los ganadores de los perdedores. Aquellos que no Más»

La Ley de Protección de Datos Personales

Meses atrás, escribíamos sobre la necesidad de que se apruebe una ley que cubriera el vacío legal existente en materia de protección de datos personales, aliviando el clima de inseguridad jurídica y asegurando el respeto de los derechos fundamentales ligados al manejo de esta información. Atendiendo a este clamor general, en julio de 2011, el Gobierno promulgó la Ley N° 29733, Ley de Protección de Datos Personales.

La ley considera datos personales a toda información sobre una persona natural que la identifica o la hace identificable a través de medios que pueden ser razonablemente utilizados, considerándose como datos sensibles a aquellos constituidos por los datos biométricos que por sí mismos pueden identificar al titular; datos referidos al origen racial y étnico; ingresos económicos, opiniones o convicciones políticas, religiosas, filosóficas o morales; afiliación sindical e información relacionada a la salud o a la vida sexual.

De acuerdo con la referida ley, el tratamiento de los datos personales, contenidos en (o destinados a) bancos de datos de administración pública o privada, debe realizarse contando con el consentimiento previo, informado, expreso e inequívoco de sus titulares y asegurando el pleno respeto de los derechos fundamentales de estos últimos, quienes tienen derecho, de manera previa a su recopilación, a ser informados sobre la finalidad y el destino de los datos, la existencia del banco de datos en el que se almacenarán, el tiempo durante el cual se conservarán sus datos personales y la posibilidad de ejercer los derechos que la ley les concede sobre el particular.

Adicionalmente, debe indicarse que la ley ha designado al Ministerio de Justicia, a través de su Dirección Nacional de Justicia, como la Autoridad Nacional de Datos Personales. Corresponderá a dicha Autoridad realizar todas las acciones necesarias para el cumplimiento de la ley, incluyendo la administración y actualización del recién creado Registro Nacional de Protección de Datos Personales.

A la fecha, se encuentra pendiente de aprobación el Reglamento de la ley en cuestión. Esperemos que con dicho Reglamento, la ley se erija en una efectiva herramienta de protección de los datos personales y de los derechos fundamentales involucrados.

LA IMPORTANCIA DEL PENSAMIENTO CRÍTICO

Martín Villanueva González


La palabra “crítica” suele tener una connotación negativa para la mayoría de nosotros. A pesar de ello, no es raro encontrar que algunas personas tienen una predisposición natural a ser más críticos o escépticos en situaciones que muchas otras tenderían a aceptar, sentirse confiadas, o simplemente, creer. Por esa razón, esas personas usualmente son vistas como “gente negativa” que siempre está “buscando errores” y “criticando cualquier decisión”. Sin embargo, esas calificaciones pueden resultar injustas porque, seguramente, ellas solo están haciendo uso del pensamiento crítico.

El pensamiento crítico no es algo que tiene que ver con los rasgos de la personalidad de la gente. El pensamiento crítico es un método que nos ayuda a pensar, usando el escepticismo y la duda de una manera constructiva, con la finalidad de analizar las situaciones o problemas que se nos presentan y tomar mejores decisiones.

Richard Paul, miembro de la Fundación para el Pensamiento Crítico, califica al pensamiento crítico como “el arte del escepticismo constructivo” y también como “el arte de identificar y quitar prejuicios”. Paul, define al pensamiento crítico como “ese modo de pensar – sobre cualquier tema, contenido o problema – en el cual el pensante mejora la calidad de su pensamiento al apoderarse de las estructuras inherentes del acto de pensar y al someterlas a estándares intelectuales.”

Pero ¿cuáles son los beneficios que se derivan del uso del pensamiento crítico? Según la Mini-guía para el pensamiento crítico elaborada por los doctores Richard Paul y Linda Elder, el pensador crítico y ejercitado puede formular problemas y preguntas vitales con claridad y precisión; puede extraer información relevante y usar ideas abstractas para interpretar esa información de manera efectiva; puede llegar a conclusiones y soluciones, probándolas con criterios y estándares relevantes; puede pensar con una mente abierta, idear soluciones a problemas complejos y comunicarlos de manera efectiva y persuasiva.

De lo anterior, se puede concluir que el pensamiento crítico ayuda a desarrollar habilidades tales como la observación, el razonamiento, el análisis, el juicio, la toma de decisiones y, finalmente, la persuasión. Frente a estos beneficios, considero que resulta de suma importancia entrenarnos adecuada y persistentemente en el uso del pensamiento crítico a fin de mejorar nuestra calidad de pensamiento y, con ello, la calidad de nuestras decisiones.

EL PENSAMIENTO DE BUENA CALIDAD

A raíz del último proceso electoral llevado a cabo en nuestro país, hemos tenido oportunidad de escuchar toda clase de argumentos a favor de uno y otro candidato político. En medio de esa lucha de posiciones políticas, no han faltado ciudadanos que han acusado a otros de “no saber pensar”. Imputaciones como esas nos llevan a preguntarnos si es que realmente hay que “saber pensar” y si, en todo caso, es posible aprender a pensar. En otras palabras, ¿existe un pensamiento de buena calidad y un pensamiento de mala calidad?

Al respecto, Jorge Valenzuela, Doctor en Educación e Investigador Visitante en la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad Católica de Lovaina, en su conferencia sobre Habilidades de Pensamiento y Aprendizaje Profundo (2007), explica que el pensamiento de buena calidad es aquél que permite el aprendizaje profundo, que implica un pensamiento crítico, creativo y metacognitivo.

El pensamiento crítico nos permite reelaborar la información que recibimos de manera que nos permite tener una posición, emitir juicios con sentido y conseguir eficazmente nuestros fines tanto en lo académico como en nuestra vida diaria.

Por su parte, el pensamiento creativo es el “generador de ideas alternativas, de soluciones nuevas y originales” (Valenzuela: 2007). Este tipo de pensamiento, además de ayudar a la creación de soluciones nuevas a los distintos problemas que se nos presentan en nuestra vida diaria, nos ayuda a ser más tolerantes, flexibles y a aceptarnos, con mayor facilidad, tanto a nosotros mismos como a los demás.

Finalmente, nos referimos al pensamiento metacognitivo cuando la persona tiene conciencia de sus propios pensamientos, es capaz de reflexionar sobre diversos aspectos de su vida, incluso sobre su propia forma de pensar.

Como se puede apreciar, lograr una forma de pensar como la que se indica, requiere de un proceso de enseñanza-aprendizaje ya que dicha forma de pensamiento “de buena calidad” difícilmente puede lograrse de manera espontánea.

En tal sentido, Valenzuela recomienda enseñar a los alumnos determinadas habilidades de pensamiento dentro de cada disciplina, acompañando la enseñanza con un diseño de clase que haga necesario el uso de esas habilidades, con un sistema de evaluación consecuente y con una estimulación constante de hábitos mentales críticos, creativos y metacognitivos.

Estimulando el pensamiento de buena calidad, seguramente crearemos ciudadanos mejor preparados desarrollarse como individuos y para vivir en sociedad.

(*) MBA, Abogado, Contador Público. Catedrático Universitario.

e-LEARNING: EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN

En un mundo tan competitivo como en el que nos ha tocado vivir, educación es más importante que nunca. El conocimiento puede diferenciar a los ganadores de los perdedores. Aquellos que no se eduquen, o no lo hagan bien, no podrán ni llegar a la calidad de perdedores porque ellos simplemente no entrarán al juego.

Frente a la necesidad de educarse bien y de manera continua, la educación a distancia genera una serie de ventajas para el alumno. Por ejemplo, le permite interactuar con otras personas de su misma especialidad o de distinta especialidad, ampliando su bagaje de conocimientos y creando vínculos personales que pueden generar oportunidades de trabajo. Asimismo, promueve la comunicación entre el profesor y los participantes (comunicación bidireccional) y la comunicación entre los participantes (comunicación multidireccional).

Además genera ahorro en tiempo y en costos para los participantes, pues evita la necesidad de desplazarse de un lugar a otro para asistir a la lección o conferencia. Esto último puede resultar decisivo especialmente en estos tiempos en los que el desplazamiento en horas punta puede significar una pérdida de una o dos horas para llegar de un punto a otro, o, también, puede resultar importante porque estando en un determinado país, el participante puede asistir a una conferencia en vivo dictada por un profesor, especialista en la materia, ubicado en otro país.

En tal sentido, las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) están contribuyendo de manera decisiva en el desarrollo de las formas de educación no presenciales. Al respecto, la UNESCO, en su informe titulado “Hacia Las Sociedades del Conocimiento”, ha señalado que en el largo plazo, la educación a distancia (e-learning) introducirá cambios radicales en el ritmo de aprendizaje. Incluso se dice en el referido informe que “según algunos expertos, la educación abierta y a distancia podría reemplazar definitivamente a la escuela y al modelo de enseñanza en clase.” Aprovechemos los avances tecnológicos y seamos más competitivos utilizando esta nueva modalidad de enseñanza.

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LOS RASGOS DE UN BUEN APRENDIZAJE

Juan Ignacio Pozo Municio

Aprendices y Maestros. Capítulo 3 (Págs. 69-84) Alianza Editorial. 1996

Resumen elaborado por Marcela del Pilar Ato Aliaga

Aprender y enseñar son dos verbos que tienden a conjugarse juntos, el aprendizaje sin enseñanza es una actividad usual como lo es también la enseñanza sin aprendizaje.

Aprendizaje sin enseñanza

Enseñar es diseñar actividades sociales con el fin de que alguien aprenda algo, la mayor parte de nuestros aprendizajes se producen sin enseñanza y sin conciencia.Un aprendizaje implícito, es un tipo de aprendizaje muy antiguo basado en procesos asociativos compartidos con otras especies, el cual nos permite adquirir sistemas de conocimiento complejos como el lenguaje. Proporciona teorías implícitas que influyen poderosamente en la forma en que interactuamos (Ej. El movimiento de los objetos).
Todo cambio en las formas de enseñar, requiere una toma de conciencia y un cambio de esas teorías implícitas sobre el aprendizaje por parte de maestros. Un aprendizaje explícito, es el producto de una actividad deliberada y consciente, que de modo genérico podemos denominar enseñanza. Muchas de estas actividades se realizan en contextos de instrucción más formal ( Ej. Escuela) o por alguna instrucción (Ej. Manuales). Denotan situaciones en las que alguien, el maestro, se ha propuesto que el aprendiz, adquiera un nuevo conocimiento o habilidad. El aprendizaje explícito requiere más esfuerzo que el implícito pero obtiene mejores resultados.

Enseñanza sin aprendizaje

Todos los maestros han vivido la situación de enseñar cosas que sus alumnos no aprenden, y esos mismos alumnos ver como alguien les enseñaba cosas que ellos no estaban en disposición de aprender, por ello, se debe adecuar mejor los procesos de enseñanza, así como generar una nueva cultura del aprendizaje a partir de nuevas formas de instrucción, se trata de que los maestros organicen y diseñen sus actividades teniendo en cuenta como quieren que aprendan sus alumnos.

Concepto de aprendizaje

El concepto de aprendizaje es más una categoría natural que un concepto bien definido. Los conceptos bien definidos nos permiten dividir el mundo en dos categorías de objetos dicotómicos y excluyentes. Las investigaciones psicológicas muestran que nuestros conceptos son más bien “categorías naturales”, consistentes en estructuras probabilísticas, cuyas fronteras con otros conceptos afines están un tanto difuminadas. De las muchas definiciones de aprendizaje podemos extraer tres rasgos prototípicos del buen aprender, que implicaría un cambio duradero y transferible a nuevas situaciones como consecuencia directa de la práctica realizada.

Aprender debe producir cambios duraderos

Aprender implica cambiar los conocimientos y las conductas anteriores y de alguna forma desaprender. Con mucha frecuencia los esfuerzos deliberados por adquirir o enseñar conocimientos explícitos tropiezan con los conocimientos implícitos, ello obliga a reconstruir esos conocimientos implícitos, reflexionando sobre ello, porque sólo así podremos cambiarlos. Pero si todo aprendizaje implica cambio, no todos los cambios son de la misma naturaleza, ni de la misma intensidad o duración.
Un aprendizaje asociativo, produciría la sustitución de una conducta o conocimiento por otro, es un cambio de carácter reversible y de duración limitada. El aprendizaje constructivo, tiene rasgos diferentes, su efecto no es sustituir sino integrar esa conducta o idea en una nueva estructura de conocimiento.
Estos cambios son más generales que locales, de naturaleza evolutiva o irreversible y, por tanto, más duraderos. La noción de cambio en el aprendizaje tiene que ver con la secuencia y evaluación o verificación de los aprendizajes producidos. La evaluación puede ser más formal o informal, dependiendo del contexto instruccional en que se produzca, los cuales deberían implicar un control continuo de los cambios que se producen.

Lo que se aprende debe poder utilizarse en otras situaciones

La transferencia no es un proceso automático que se produzca de modo inevitable siempre que aprendemos algo. Nuestra cultura del aprendizaje no sólo es muy exigente por la cantidad de aprendizajes distintos que nos exige, sino porque además deben ser buenos aprendizajes, transferibles a situaciones cada vez más diversos e impredecibles. Wertheimer diferenciaba aprendizaje reproductivo, basado en la aplicación rutinaria de aprendizajes anteriores y el aprendizaje productivo, que implica comprender lo aprendido, a través de la construcción de una estructura. Sólo entrenándose en la solución de problemas se aprende a resolver problemas.

La práctica debe adecuarse a lo que se tiene que aprender

El aprendizaje es siempre producto de la práctica. Es el tipo de práctica y no la cantidad de práctica lo que identifica al aprendizaje. Lo más importante al organizar una práctica es adecuar ésta a los objetivos del aprendizaje. La práctica repetitiva produce aprendizajes más pobres o limitados que una practica reflexiva, por lo que requiere mejores condiciones de práctica.

El aprendizaje es un sistema complejo compuesto por tres subsistemas que interactúan entre sí: los resultados del aprendizaje (lo que se aprende), los procesos(cómo se aprende) y las condiciones prácticas(en que se aprende).